El examen postmortem, a partir del animal número 4, permite efectuar la necropsia y realizar el diagnóstico de NCC por la presencia de alteraciones macroscópicas del cerebro (no siempre visibles) que incluyen decoloración amarillenta de la corteza, reblandecimiento y formación de cavidades, y por el posterior examen del cerebro bajo la luz ultravioleta que da lugar a una autofluorescencia brillante. Asimismo, se confirma el diagnóstico por histología: presencia de necrosis neuronal y vacuolización.

La respuesta clínica de los animales enfermos al tratamiento con tiamina, con atenuación de los síntomas o desaparición en cuestión de horas, puede contribuir a confirmar el diagnóstico.