Antaño se aplicaban tratamientos a base de introducir en boca y fosas nasales soluciones de agua con sal, agua con vinagre, etc. Estos tratamientos, además de desconocer su eficacia, no resultan de aplicación práctica en colectivos numerosos.
En las zonas donde este parásito constituye una plaga, se recomienda cambiar de abrevadero, llevando el rebaño a beber agua en canales o bebederos artificiales para evitar la contaminación de otras balsas o puntos de agua. Esto fue lo que se hizo en este caso, desapareciendo la sintomatología días después.