La introducción es la puerta de entrada al TFG. Su función es presentar el tema, contextualizar el problema, justificar la relevancia del trabajo, exponer los objetivos y anticipar la estructura general del documento.

Una buena introducción permite que el lector comprenda desde el principio qué se va a estudiar, por qué es importante, cómo se va a abordar y cómo está organizado el trabajo.

Qué debe incluir una introducción

Aunque la estructura puede variar según la titulación, una introducción suele incluir:

  • Presentación general del tema.
  • Contextualización del problema.
  • Justificación de la relevancia del estudio.
  • Pregunta de investigación o cuestión principal.
  • Objetivo general y objetivos específicos.
  • Breve referencia a la metodología.
  • Estructura del trabajo.

Presentación del tema

El inicio debe situar al lector. Conviene empezar con una explicación clara del ámbito del TFG, evitando frases demasiado genéricas o grandilocuentes.

Por ejemplo, en lugar de comenzar con:

“Desde siempre, la educación ha sido muy importante para la sociedad…”

Es mejor empezar con una formulación más concreta:

“El uso de herramientas de inteligencia artificial generativa en la educación superior ha introducido nuevas posibilidades de apoyo al aprendizaje, pero también plantea dudas relacionadas con la autoría, la integridad académica y la transparencia en la elaboración de trabajos universitarios.”

Contextualización del problema

Después de presentar el tema, la introducción debe explicar qué problema, necesidad o cuestión concreta se aborda.

No basta con decir que el tema es interesante. Hay que mostrar qué tensión, dificultad, vacío o debate justifica el trabajo.

Puedes apoyarte en preguntas como:

  • ¿Qué situación se observa?
  • ¿Qué problema académico, educativo, social o profesional existe?
  • ¿Por qué es relevante abordarlo?
  • ¿Qué se sabe ya sobre el tema?
  • ¿Qué aspecto necesita mayor atención?

Justificación

La justificación explica por qué el TFG merece ser realizado. Puede fundamentarse en:

  • Actualidad del tema.
  • Relevancia académica.
  • Interés social o profesional.
  • Relación con la titulación.
  • Necesidad detectada.
  • Utilidad práctica.
  • Vacío o debate en la literatura.

Evita justificar el tema únicamente con motivos personales. Puedes mencionar tu interés, pero debe estar acompañado de argumentos académicos.

Objetivos

La introducción debe presentar el objetivo general y, si procede, los objetivos específicos.

Los objetivos deben formularse con claridad y estar conectados con el problema de investigación.

Ejemplo:

“El objetivo general de este TFG es analizar […]. Para alcanzar este objetivo, se plantean los siguientes objetivos específicos: […].”

Breve referencia metodológica

No es necesario desarrollar toda la metodología en la introducción, pero sí conviene anticipar cómo se abordará el trabajo.

Por ejemplo:

“Para ello, se desarrolla una revisión bibliográfica y documental centrada en […].”

O bien:

“El estudio se plantea desde un enfoque cualitativo mediante […].”

Estructura del trabajo

Al final de la introducción, puedes explicar brevemente cómo se organiza el documento.

Ejemplo:

“El trabajo se estructura en cuatro apartados. En primer lugar, se presenta el marco teórico. En segundo lugar, se describe la metodología empleada. En tercer lugar, se exponen los resultados del análisis. Finalmente, se presentan las conclusiones, limitaciones y futuras líneas de trabajo.”

Errores frecuentes en la introducción

Algunos errores habituales son:

  • Empezar con frases demasiado generales.
  • No delimitar el problema.
  • No justificar la relevancia del tema.
  • Incluir demasiada teoría.
  • No presentar los objetivos.
  • No mencionar la metodología.
  • Prometer contenidos que después no aparecen.
  • Redactarla al inicio y no revisarla al final.

Cuándo redactar la introducción

Puedes escribir una primera versión de la introducción al comienzo del TFG, pero es recomendable revisarla al final.

Durante el proceso, el trabajo puede cambiar: se ajusta el título, se delimitan mejor los objetivos, se modifica la metodología o se reorganizan los apartados. Por eso, la introducción final debe corresponderse con el TFG realmente desarrollado.

Preguntas de revisión

Antes de cerrar la introducción, revisa:

  • ¿Se entiende claramente el tema?
  • ¿Está contextualizado el problema?
  • ¿Se justifica la relevancia del trabajo?
  • ¿Aparecen los objetivos?
  • ¿Se anticipa la metodología?
  • ¿Se explica la estructura del documento?
  • ¿La introducción corresponde al TFG final?
  • ¿Evita frases demasiado generales?
  • ¿Tiene un tono académico claro?

Idea clave

La introducción debe orientar al lector. No es un simple inicio formal, sino el apartado que presenta el sentido completo del TFG: qué se estudia, por qué, para qué, cómo y con qué estructura.

Última modificación: domingo, 24 de mayo de 2026, 18:04